Durante el primer semestre de 2025 ingresaron 3,4 millones de celulares por un valor FOB de US$678 millones. En el mismo período de 2026, la cifra descendió a 2,9 millones de unidades y US$525,5 millones.
Los datos sobre el origen de esos equipos muestran un cambio significativo. Entre enero y junio de 2025, los celulares ingresados desde el exterior alcanzaron un valor de US$32,8 millones, mientras que los provenientes de Tierra del Fuego sumaron US$626,7 millones. Un año después, las importaciones desde el exterior treparon a US$221,7 millones, un incremento del 576%, mientras que las operaciones desde Tierra del Fuego se redujeron 53%, hasta US$295,4 millones.
Al considerar ambos componentes en conjunto, el valor pasó de US$659,5 millones a US$517,1 millones, lo que implica una caída del 22%. La diferencia respecto del incremento cercano al 600% surge de las distintas categorías contempladas por cada estadística. Tierra del Fuego cuenta con un Área Aduanera Especial y los movimientos de mercadería desde la isla hacia el continente son registrados bajo la categoría MALVINA, pero no son considerados importaciones externas por el INDEC.
La tendencia se profundizó en julio. Las importaciones de celulares desde el exterior llegaron a US$251,8 millones, un 622% más que en el período de comparación, mientras que las provenientes de Tierra del Fuego cayeron 52%, hasta US$361 millones. Al sumar ambas categorías, el resultado también mostró una baja, en este caso del 21%.
Otro indicador del INDEC refleja el cambio en la composición de las compras externas. Las adquisiciones de smartphones terminados se multiplicaron por siete, mientras que las compras de componentes que incluyen partes de teléfonos celulares y otros equipos de telecomunicaciones pasaron de US$582 millones a US$177 millones, una reducción del 69,5%. La comparación debe tomarse con cautela porque esta última categoría incluye componentes destinados a distintos tipos de equipos, aunque ambas cifras muestran tendencias contrapuestas.
Desde la industria local, en tanto, relativizan la existencia de un crecimiento real del mercado y señalan que las ventas se encuentran afectadas por el aumento del contrabando y la pérdida de poder adquisitivo. Según sus estimaciones, la denominada demanda aparente alcanzó 3,4 millones de celulares durante el primer semestre de 2025: 3,16 millones correspondieron a fabricación nacional y aproximadamente 245.000 a unidades importadas.
Para el mismo período de 2026, la estimación es de 1,82 millones de unidades, de las cuales 1,58 millones serían de producción nacional y unas 244.000 corresponderían a equipos importados.
De acuerdo con estos cálculos, la demanda aparente habría disminuido 46%, mientras que la producción nacional habría retrocedido cerca de 50%. En cambio, la cantidad de unidades importadas se habría mantenido prácticamente estable.
Los datos muestran así un cambio en el origen de los celulares que llegan al mercado argentino. Hasta hace poco, una mayor proporción de los equipos era ensamblada en Tierra del Fuego a partir de componentes importados. En 2026, luego de la reducción de aranceles, aumentó de manera significativa el ingreso directo de teléfonos terminados desde otros países.
El fuerte incremento de las importaciones externas aparece de esta manera acompañado por una caída de la producción local y por una reducción del volumen total del mercado, en un escenario en el que los equipos terminados de origen extranjero adquieren una participación mayor.

