La morosidad en los créditos bancarios destinados a las familias alcanzó el 12,8% de la cartera total, el nivel más elevado de los últimos veinte años, según datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA).

El aumento de los incumplimientos refleja un deterioro en la capacidad de pago de los hogares y comenzó a impactar sobre la expansión del crédito, que había mostrado señales de recuperación durante 2025.

El incremento de la morosidad responde a una combinación de factores económicos, entre ellos el estancamiento de los salarios reales y el alto costo del financiamiento. La mayor parte de los problemas se concentra en los préstamos personales y las tarjetas de crédito, mientras que los créditos hipotecarios mantienen una evolución más estable.

Según los análisis del sector, las familias destinan cerca del 25% de sus ingresos al pago de deudas, una situación que podría llevar a las entidades financieras a moderar la entrega de nuevos préstamos y endurecer los criterios de acceso al crédito.

El deterioro de la capacidad de pago se produce en un contexto de tasas de interés reales elevadas y una recuperación salarial limitada. Aunque la inflación mostró una desaceleración durante el último año, el costo financiero continúa siendo alto y aumenta el peso de las cuotas sobre los ingresos familiares.

Otro de los factores señalados es que, tras la eliminación de las Letras Fiscales de Liquidez, los bancos contaron con mayor disponibilidad de fondos para prestar al sector privado. La expansión del crédito coincidió luego con un aumento de los niveles de incumplimiento.

De acuerdo con los análisis realizados, el incremento de la morosidad no estaría vinculado principalmente a un exceso de endeudamiento de los hogares, sino a la dificultad para sostener los pagos frente a ingresos que no crecieron al mismo ritmo que las obligaciones financieras.

Pese al aumento de los créditos impagos, no se advierte un riesgo para la estabilidad del sistema financiero, ya que las entidades cuentan con reservas para afrontar posibles pérdidas. El impacto económico estimado por los incumplimientos sería limitado debido al tamaño del sistema crediticio.

Para los próximos meses, la evolución de la morosidad aparece como uno de los principales desafíos para la recuperación del crédito, especialmente en los segmentos vinculados al consumo y a la actividad económica interna..

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