Según información de la Comisión Nacional de Valores (CNV), el año 2024 registró la mayor cantidad de emisiones en una década, con 356 colocaciones en total, de las cuales 252 pertenecieron al régimen general y 90 fueron de Pymes garantizadas.
Desde una entidad del mercado de capitales señalaron que el año anterior registró la mayor cantidad de colocaciones desde la creación de este tipo de registro, según la comparación realizada con la base de datos de la Comisión Nacional de Valores. No obstante, durante 2025 la cantidad de emisiones se redujo a 323, lo que representa una caída de 33 colocaciones, equivalente a un descenso del 9 %.
A pesar de esta baja en la cantidad de emisiones, el año 2025 se destacó por el monto total recaudado a través de las ON, alcanzando los US$17.748 millones, superando con creces el récord previo de 2024, que había sido de US$12.479 millones. Este incremento representa una recuperación notable, multiplicando por cinco el nivel más bajo registrado en la última década, que se produjo en 2019 con US$3.551 millones y solo 119 colocaciones.
El aumento en 2025 se impulsó principalmente por las emisiones en dólares, que dominaron el mercado con un total de US$15.203 millones. Consultoras indicaron que la cifra podría ascender a US$15.855 si se consideran los instrumentos dollar-linked, que se ajustan al tipo de cambio. En este contexto, las emisiones internacionales se destacaron, alcanzando 20 colocaciones por un total de US$9.502 millones, un 53% más que en 2024, con empresas como YPF, Tecpetrol, Pluspetrol y Telecom concentrando el 52% de estas emisiones.
Las obligaciones negociables se han consolidado como la herramienta preferida para la captación de capital, representando la mayor parte de los flujos de mercado en ambos años (52% en 2024 y 52% en 2025). Según informes de financiamiento de la CNV, desde diciembre de 2023 se ha observado un “marcado descenso” en las tasas de descuento para instrumentos de financiamiento corporativo y de Pymes, lo que ha contribuido a un aumento en las emisiones de estos instrumentos. Además, se identificó un “efecto electoral” en 2025, ya que el 44% del total anual de colocaciones internacionales ocurrió en las siete semanas posteriores a los comicios legislativos.
Expertos atribuyen el crecimiento de emisiones a la medida de blanqueo de capitales, que introdujo una notable liquidez y fomentó la demanda de estos instrumentos. Adicionalmente, la disminución de las tasas de interés –tanto en pesos como en dólares–, resultado de la mejora macroeconómica, ha permitido la reapertura de emisiones internacionales de deuda. “El RIGI también contribuyó al aumento de emisiones, particularmente en relación con las inversiones en Vaca Muerta”, destacaron.
Desde el sector financiero, se afirmó que el año 2026 podría desafiar ambos récords. “En solo seis meses, ya alcanzamos 173 emisiones corporativas y un monto en dólares que, si continúa este ritmo, podría competir tanto con la cantidad de 2024 como con el monto de 2025”, comentaron.
El año presenta una evolución positiva y que existe la posibilidad de superar el récord histórico de colocaciones. Al comparar los primeros semestres, indicaron que en 2025 se registraron 158 operaciones por US$7.300 millones, mientras que en el mismo período de 2026 se contabilizaron 176 colocaciones por US$8.285 millones, lo que refleja un aumento tanto en la cantidad de operaciones como en los montos involucrados. No obstante, aún resta transitar la segunda mitad del año para determinar si se alcanzan nuevos máximos, aunque destacaron que la tendencia resulta favorable.
Respecto de lo que se espera en el futuro, se señala que, si la normalización macroeconómica sigue su curso, el mercado de deuda corporativa podría alcanzar mayores profundidades y volúmenes de emisión. “El mercado de capitales ha demostrado ser una fuente de financiamiento estratégica y ha brindado buenas oportunidades en los últimos años, tanto para grandes empresas como para Pymes que se han preparado para aprovecharlas”, indicaron. Añadieron que las emisiones internacionales probablemente continúen a buen ritmo, mientras que las emisiones locales podrían mostrar una menor actividad debido al reciente incremento en los niveles de mora.
Asimismo, apreciaron el proceso de desregulación impulsado por la CNV como un “importante estímulo” para las emisiones en general, incluidas las ON. “Este proceso simplifica los procedimientos y reduce notablemente los tiempos de emisión, convirtiendo al mercado de capitales en una fuente de financiamiento más ágil y generando mayor previsibilidad para los emisores”, detallaron.
También desde el sector subrayaron la reducción de los tiempos bajo el nuevo régimen. “Antes, una empresa mediana o grande podía tardar entre seis y ocho meses en concretar una emisión. Con la autorización automática, podría llegar a lanzar una emisión por semana si así lo requiere”.

