Ambos tipos de plazos fijos implican la inmovilización de dinero durante un periodo determinado, pero se diferencian notablemente en el mecanismo de actualización, la duración mínima y la rentabilidad esperada. La decisión entre estas opciones depende principalmente de la necesidad de acceso a los fondos y las expectativas en relación a la inflación futura.
El plazo fijo tradicional es el más conocido en el sistema financiero nacional. El ahorrista deposita una suma de dinero durante un periodo específico, normalmente de 30 días, y al finalizar este recibe tanto el capital como los intereses acordados al inicio.
Hasta marzo de 2024, el Banco Central fijaba una tasa mínima para estos depósitos. Sin embargo, tras la desregulación, cada entidad quedó en libertad de establecer sus propias tasas, lo que ha aumentado las diferencias entre ellas. En este contexto, es recomendable comparar las tasas ofrecidas antes de realizar una inversión.
Por otro lado, el plazo fijo UVA fue diseñado como una alternativa que protege el poder adquisitivo frente a la inflación. En este caso, el dinero depositado se convierte en Unidades de Valor Adquisitivo, cuyas valoraciones se actualizan diariamente según el Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER), el cual se basa en el Índice de Precios al Consumidor (IPC). Al término del plazo, el banco reintegra el capital ajustado por inflación, más una tasa adicional de aproximadamente 1% anual.
La principal ventaja de este esquema es que, si la inflación supera las tasas de interés del plazo fijo tradicional, el ahorrista logra conservar el valor real de su inversión. En escenarios inflacionarios, esta opción suele ofrecer mayores rendimientos que la modalidad convencional.
Sin embargo, el plazo fijo UVA exige un período de permanencia mayor, con un mínimo de 90 días para obtener el ajuste total por inflación. Esto reduce la flexibilidad para quienes necesiten acceso inmediato a sus ahorros.
Además, existen plazos fijos UVA precancelables, que permiten el retiro anticipado tras un período mínimo, aunque en este caso el rendimiento se calcularía con una tasa fija de precancelación.
Distintas entidades ofrecen tasas de rendimiento variadas para atraer nuevos clientes, y su competencia genera diferencias significativas, incluso para plazos iguales. Un comparador oficial del Banco Central permite acceder diariamente a las tasas de diferentes bancos para depósitos online a 30 días, facilitando la comparación.
En cuanto a los depósitos UVA, su rendimiento es menos dependiente de la estrategia bancaria, dado que el principal componente es el ajuste por inflación según el CER. Las diferencias entre entidades generalmente se limitan a la tasa adicional que acompaña al ajuste del capital.
La elección entre ambas opciones dependerá del contexto económico y de las preferencias del ahorrista. Aquellos que valoran el acceso rápido a sus fondos tienden a optar por el plazo fijo tradicional, que ofrece la posibilidad de renovación cada 30 días con un rendimiento conocido. En contraste, quienes buscan proteger su poder de compra ante la inflación encuentran en el plazo fijo UVA una opción más ventajosa, sobre todo si prevén mantener su inversión durante al menos tres meses.

