El dato volvió a poner bajo discusión la evolución de la economía argentina y la forma en que se interpretan sus indicadores. Javier Milei cuestionó la confiabilidad de las mediciones y sostuvo que los resultados están afectados por las transformaciones estructurales que atraviesa la economía.
El Presidente explicó que las series desestacionalizadas se construyen tomando como referencia comportamientos históricos y consideró que pueden presentar dificultades cuando se producen cambios importantes en la estructura económica. En ese sentido, señaló que el Gobierno presta mayor atención al indicador de tendencia-ciclo, que busca mostrar la evolución subyacente de la actividad al reducir las variaciones de corto plazo.
Ese indicador mostró en julio una mejora mensual del 0,2%, en contraste con la caída del 2,9% registrada por el EMAE desestacionalizado.
El comportamiento de la actividad durante el año estuvo marcado por fuertes variaciones. En febrero se produjo una baja del 2,2%, seguida por una recuperación del 2,7% en marzo. Luego llegaron descensos del 1,4% en abril y del 0,6% en mayo, mientras que junio mostró una mejora del 0,3%. Ese último dato había sido inicialmente estimado en 0,8% y posteriormente fue revisado por el Indec.
La caída de julio también modificó el resultado interanual. Mientras que junio había registrado, después de la revisión, un crecimiento del 3,1%, julio presentó una contracción del 1,4% frente al mismo mes del año anterior.
En el acumulado de los primeros siete meses, la economía mantiene un crecimiento del 1,7%. También en este caso hubo una revisión: el acumulado informado anteriormente para junio había sido de 2,2%.
La evolución de los distintos sectores muestra además un comportamiento desigual. Mientras algunas actividades, como el agro, la minería y la energía, presentan mejores resultados, otras, entre ellas la industria textil, la construcción y el comercio, atraviesan mayores dificultades en el marco del cambio en el modelo económico.
La discusión sobre las mediciones también alcanzó a los procedimientos estadísticos utilizados para calcular los indicadores. Desde el ámbito privado se señaló que las técnicas de desestacionalización y tendencia-ciclo empleadas por el Indec son procedimientos estadísticos destinados a eliminar determinados comportamientos estacionales, aunque su precisión no puede considerarse absoluta.
También se planteó que no resulta conveniente extraer conclusiones definitivas a partir de un único dato mensual. La fuerte caída de julio podría ser seguida por una recuperación en el registro siguiente, en línea con las oscilaciones que mostró la actividad durante buena parte del año.
Otra interpretación cuestionó que la tendencia-ciclo sea necesariamente el indicador más adecuado para reflejar un cambio estructural rápido. Desde ese enfoque, si la estructura productiva se modifica, ese indicador también podría verse afectado porque incorpora información de períodos anteriores.
A la vez, se reconoció que una transformación en el peso relativo de distintos sectores puede modificar los patrones estacionales de la economía. Sin embargo, se señaló que actividades particularmente condicionadas por factores climáticos, como el agro, mantienen comportamientos relativamente vinculados con su estacionalidad histórica.
La evolución de los datos también llevó a revisar algunas proyecciones sobre el nivel de actividad. Tras conocerse el resultado de julio, JP Morgan ajustó su estimación y proyectó una contracción de la economía durante el tercer trimestre a una tasa anualizada del 4%.
Una eventual caída trimestral se sumaría al retroceso registrado en el segundo trimestre, que fue de 0,6%. De confirmarse dos trimestres consecutivos de contracción, la economía ingresaría técnicamente en recesión. Sin embargo, todavía son necesarios los datos oficiales correspondientes a agosto y septiembre para determinar el resultado definitivo del tercer trimestre.
En ese escenario, se estimó que la actividad debería registrar una recuperación significativa durante esos dos meses para evitar una segunda contracción trimestral consecutiva. La estimación planteó un crecimiento cercano al 3% mensual en agosto y septiembre, equivalente a una mejora acumulada aproximada del 6,1%.
El debate queda así concentrado en dos cuestiones: por un lado, la magnitud de la caída registrada en julio y la irregularidad que mostró la actividad durante el año; por otro, cuál de los indicadores permite interpretar con mayor precisión la evolución de una economía atravesada por cambios en su estructura productiva.

