Bajo el lema “Invirtiendo la historia. 20 años: de promesa a potencia”, la 62° edición del encuentro reunirá a referentes empresariales, dirigentes políticos y especialistas nacionales e internacionales para analizar los desafíos que plantea el escenario global y las oportunidades que puede aprovechar el país.
La agenda partirá de la estabilidad macroeconómica como condición para construir una estrategia de largo plazo. Desde esa perspectiva, se plantearán temas vinculados con la inversión, la productividad, el empleo formal, el desarrollo de capacidades y la mejora de la calidad de vida.
Uno de los ejes estará dedicado a las transformaciones que atraviesa el mundo en materia de geopolítica, tecnología, demografía, recursos, energía y acceso al capital. La discusión buscará determinar de qué manera estos cambios modifican las condiciones de producción, inversión y competencia y qué oportunidades pueden abrirse para Argentina.
Entre los temas previstos se encuentran el nuevo escenario geopolítico, las perspectivas de los mercados financieros, los cambios demográficos, el impacto de la inteligencia artificial y la aceleración tecnológica, los recursos estratégicos y las nuevas formas de acceso al capital.
En este marco, el encuentro plantea que Argentina cuenta con una oportunidad estratégica que requiere una agenda de largo plazo para fortalecer su competitividad e integración internacional. También se propone que las empresas locales adapten sus estrategias al nuevo contexto mediante procesos de inversión y transformación.
La estabilidad macroeconómica será otro de los principales ejes de debate. El objetivo será analizar las condiciones necesarias para facilitar la inversión y la planificación de largo plazo, junto con la necesidad de contar con instituciones sólidas, reglas previsibles, seguridad jurídica y políticas que trasciendan los distintos ciclos de gobierno.
Entre las propuestas planteadas aparece la institucionalización de reglas fiscales y monetarias, la resolución de desequilibrios previsionales y distorsiones tributarias, la estabilidad monetaria, la independencia del Banco Central y la sostenibilidad externa.
También se plantea avanzar hacia una mayor estabilidad institucional mediante normas claras, el respeto por el sistema republicano, la división de poderes y la propiedad privada, además de una administración de justicia más eficaz, digital y transparente.
Otro de los puntos será la búsqueda de acuerdos de largo plazo que permitan sostener políticas de Estado más allá de los cambios de gobierno.
La competitividad ocupará un tercer espacio dentro de la agenda. El debate estará orientado a analizar cómo transformar las capacidades productivas del país en mayores niveles de inversión, productividad y participación en los mercados internacionales.
La discusión incluirá los desafíos que enfrentan las empresas para crecer y competir, con especial atención en los costos, la infraestructura, el sistema tributario, la transformación productiva y la inserción internacional. También se abordará la necesidad de que las compañías desarrollen estrategias acordes con las nuevas condiciones de competencia global.
En este punto, las propuestas incluyen continuar con mejoras en infraestructura e impuestos, fortalecer una matriz productiva competitiva y acompañar los procesos de transformación de las empresas.
El último eje estará enfocado en educación y trabajo como componentes necesarios para sostener el crecimiento a largo plazo. La agenda planteará la necesidad de transformar los años de escolarización en aprendizajes efectivos, desarrollar las capacidades que demanda una economía más compleja y ampliar las oportunidades de empleo formal y de calidad.
Entre los objetivos se encuentra recuperar los niveles educativos básicos y avanzar en cambios estructurales que permitan acercar el sistema a estándares internacionales. También se plantea abordar las transformaciones en las modalidades de trabajo, reducir la informalidad y avanzar en reformas destinadas a modernizar el sistema laboral.

