La forestoindustria argentina atraviesa un escenario de dificultades para las pequeñas y medianas empresas, pero también identifica oportunidades de crecimiento en mercados internacionales. En ese contexto, una de las principales compañías del sector planteó la necesidad de avanzar hacia productos con mayor valor agregado y tomar como referencia el mercado de viviendas de Estados Unidos.

El planteo fue realizado por el CEO de la principal empresa forestoindustrial del país, que administra una planta de pasta celulósica y un importante aserradero en Misiones, además de más de 230.000 hectáreas de bosques nativos e implantados en Misiones y Buenos Aires. El ejecutivo asumió la conducción de la operación argentina hace un año, luego de desempeñarse en Estados Unidos en el negocio de maderas de la compañía.

Además de su responsabilidad en Argentina, continúa como vicepresidente del negocio global de maderas del grupo internacional al que pertenece la empresa. Desde esa posición supervisa operaciones y fábricas en Estados Unidos, Canadá, México, Brasil, Chile y Argentina, junto con asociaciones comerciales en otros países.

Durante una jornada realizada en Posadas por el 80° aniversario de la Asociación Forestal Argentina (AFOA), el ejecutivo propuso que las pequeñas y medianas empresas del sector, entre ellas los aproximadamente 300 a 400 aserraderos de menor escala que atraviesan dificultades, busquen reconvertirse y orienten parte de su producción hacia el mercado estadounidense de viviendas.

El objetivo, según explicó, es avanzar en especialización, eficiencia y agregado de valor para competir con productores de otros países. La propuesta apunta a dejar de concentrar la oferta en commodities y desarrollar componentes para viviendas, como partes de puertas y ventanas, molduras y piezas destinadas a cocinas.

El mercado estadounidense representa una oportunidad por su volumen. Allí se construyen alrededor de 1,4 millones de viviendas por año y el segmento de reparación de casas moviliza unos US$521.000 millones. El valor promedio de una vivienda ronda los US$400.000 y el mercado inmobiliario alcanza varios billones de dólares.

Otro de los factores señalados es el cambio generacional que atraviesa el mercado estadounidense. Una transferencia de riqueza desde los baby boomers hacia sus hijos podría generar nuevas oportunidades, en un contexto en el que la edad promedio para acceder a una vivienda aumentó respecto de décadas anteriores.

La situación de las pequeñas y medianas empresas argentinas es, sin embargo, más compleja. Los aserraderos de Misiones y Corrientes enfrentan una caída de las ventas asociada con la menor actividad de la construcción y del consumo, además de dificultades para colocar productos en el exterior.

La crisis provocó cierres y suspensiones de actividades en distintas empresas y genera expectativas de pérdidas importantes para el sector. En respuesta, la Federación Argentina de la Industria de la Madera y Afines implementó un programa denominado “hospital pyme”, destinado a evaluar la situación y la viabilidad de las compañías.

Durante el encuentro también se plantearon cuestionamientos sobre las condiciones operativas de las empresas y la necesidad de mejorar la gestión, la innovación y la eficiencia para evitar que más establecimientos queden fuera del mercado.

En paralelo, la forestoindustria mantiene expectativas de inversión. El sector fue incluido entre las actividades consideradas estratégicas dentro del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y existen distintos proyectos en desarrollo.

Durante la jornada de AFOA se presentaron iniciativas de inversión en diferentes etapas, vinculadas con empresas del sector energético, de producción de celulosa y de transformación de la madera. Las propuestas reflejan el potencial que la actividad identifica para los próximos años, aunque su concreción dependerá de las condiciones económicas y de inversión.

Para las pequeñas y medianas empresas, uno de los principales desafíos será modernizar sus procesos y reducir costos. Entre los obstáculos mencionados aparecen la inflación y las altas tasas de interés, además de los costos logísticos y energéticos.

La logística representa un problema especialmente relevante para las empresas ubicadas en el norte del país. El traslado de contenedores con producción durante unos 1.000 kilómetros hasta los puertos de Buenos Aires, Zárate o Rosario puede tener un costo superior al del transporte marítimo desde esos puntos hasta los mercados de destino.

En ese sentido, también se destacó el potencial del transporte fluvial como una alternativa para mejorar la competitividad de la cadena forestal. El objetivo es aprovechar la infraestructura disponible para reducir los costos asociados al traslado de la producción hacia los puertos de salida.

La transformación de la oferta también aparece como una condición para ampliar las posibilidades de exportación. La estrategia planteada consiste en avanzar desde la producción de materias primas hacia productos más elaborados, con mayor contenido tecnológico y valor agregado.

Durante el encuentro, un empresario pyme de Eldorado planteó las dificultades que enfrenta una pequeña compañía para mejorar su eficiencia ante una estructura impositiva elevada y altos costos energéticos, además de señalar que Misiones no cuenta con gasoducto.

Ante ese planteo, el subsecretario de Producción Agropecuaria y Forestal, Manuel Chiappe, respondió que el sector debe evitar concentrarse en las dificultades y avanzar en la búsqueda de soluciones. “Los lamentos traen pobreza”, sostuvo el funcionario.

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