El relevamiento toma como referencia aquellas posiciones arancelarias en las que está acreditada la existencia de producción nacional. La coincidencia no supone que los bienes importados sean técnicamente equivalentes a los fabricados en el país, pero sí que pertenecen a sectores en los que existen empresas locales que producen bienes dentro de esas mismas categorías arancelarias.
El dato adquiere relevancia porque los proyectos incluidos en el RIGI están concentrados principalmente en actividades como energía y minería, sectores que requieren importantes volúmenes de bienes de capital y equipamiento. La discusión gira en torno al impacto que tendrán esas compras externas sobre la industria nacional y sobre la posibilidad de que los grandes proyectos de inversión generen actividad y empleo en proveedores locales.
El régimen cuenta actualmente con 23 proyectos aprobados, que comprometen inversiones por US$33.540 millones a lo largo de varios años. Hasta el momento, ocho de ellos comenzaron a realizar importaciones.
El mayor volumen corresponde al proyecto del oleoducto de exportación de VMOS S.A., ubicado en Neuquén y Río Negro, con una inversión total de US$2.486 millones. Sus importaciones alcanzaron US$182,2 millones, equivalentes al 40,4% de todas las compras externas acumuladas por los proyectos del RIGI. De ese monto, US$116,4 millones corresponden a posiciones arancelarias bajo seguimiento.
En segundo lugar aparece Luz del Campo, correspondiente al Parque Solar El Quemado, en Mendoza, con importaciones por US$76,1 millones, de los cuales US$31,6 millones se encuentran en posiciones bajo seguimiento. Le sigue Rincón Mining, proyecto de litio en Salta, con compras externas por US$72,5 millones.
También registraron importaciones proyectos vinculados con el Parque Eólico Olavarría, SIDERSA Acería, Galán Litio en Catamarca, Minera del Altiplano y la infraestructura de Terminal Timbúes, en Santa Fe.
Entre los principales rubros de bienes de capital importados aparecen los equipos para calderería, tanques y estructuras metálicas, que concentran US$109,1 millones. Dentro de este segmento se destacan los depósitos, cisternas y cubas de más de 300 litros fabricados en hierro o acero, con US$89,3 millones destinados principalmente a proyectos como SIDERSA y VMOS.
El segundo grupo corresponde a equipos de filtración y tratamiento de fluidos, con US$77,7 millones. Allí se incluyen equipos para filtrar líquidos, dispositivos de ósmosis inversa utilizados en Rincón Mining y filtros prensa destinados a Galán Litio.
Los equipos de generación y equipamiento eléctrico representan otros US$68,7 millones. En este rubro aparecen grupos electrógenos vinculados con energía eólica, transformadores de dieléctrico líquido para proyectos como Luz del Campo y VMOS, además de conductores eléctricos.
Por su parte, las máquinas y equipos de proceso suman US$28,5 millones e incluyen aparatos de funciones específicas, equipos para amasar, triturar o agitar y dispositivos destinados al tratamiento térmico.
El resto de las importaciones bajo seguimiento se distribuye entre equipos de elevación y manipulación, con US$8,3 millones; instrumentos de medición y control, con US$6,7 millones; y válvulas, accesorios y otros bienes, con US$1,8 millones.
El Gobierno sostiene que las empresas alcanzadas por el RIGI recurren a proveedores externos cuando esa alternativa resulta más eficiente en términos de costos. Bajo esa perspectiva, obligar a utilizar determinados componentes nacionales podría incrementar los costos de los proyectos y trasladarse a precios más elevados, reduciendo el atractivo para nuevas inversiones.
Del otro lado, sectores vinculados con la industria nacional y parte de la oposición cuestionan que el régimen otorgue beneficios impositivos y otras condiciones especiales sin establecer un nivel de participación local que permita desarrollar proveedores, ampliar la producción y generar capacidades orientadas a la exportación.
El impacto de las decisiones que se adopten tendrá mayor relevancia en los próximos años. La mayor parte de las compras de equipamiento asociadas a los proyectos está prevista para 2027 y 2028, mientras que los procesos de adquisición y homologación de proveedores comienzan entre 12 y 18 meses antes de los vencimientos. Por ese motivo, las definiciones sobre quiénes abastecerán a esos proyectos ya se encuentran en desarrollo.

