Estol subraya la importancia de que jóvenes y adultos menores de 50 años adopten una mentalidad preventiva, afirmando que es posible alcanzar los 90 o 100 años con bienestar físico y cognitivo si se siguen ciertos principios de salud desde una edad temprana. “Si no se logra controlar la ansiedad con hábitos, hay que consultar a un profesional; a la medicación bien indicada no hay que tenerle miedo”, destacó.
El experto cuestiona la noción tradicional de vejez, sugiriendo que debería ser reevaluada a luz de esta nueva realidad biológica.
Además, advirtió que actualmente dos tercios de las personas experimentan sus últimos diez años de vida en condiciones de salud inadecuadas, lo que él llama la década perdida: “Dos tercios de las personas llegan y pasan sus últimos 10 años de vida en mal o muy mal estado de salud”, subrayó Estol, haciendo eco de lo que observa en sus consultas.
Para cambiar esta tendencia, el neurólogo enfatiza que la clave para una longevidad saludable no se halla en soluciones rápidas, sino en la implementación consistente de siete hábitos esenciales: “En los últimos 10 años empieza a cambiar este concepto de expectativa de vida y expectativa de salud”, indicó.
La esencia radica en el reconocimiento de que la biología humana permite vivir hasta los 80 o 90 años en excelente estado, siempre que se respeten los principios fundamentales del bienestar diario.
Continuó explicando: “Los siete pilares [para una vejez saludable] son: controlar el estrés, mantener tus vínculos sociales, dormir de forma correcta, cero cigarrillo, moderar el alcohol, nutrición sana y ejercicio”.
Aparte de estos hábitos, el especialista resalta la necesidad de tener un propósito en la vida, asegurando que “mantener optimismo o una visión positiva” es fundamental y no debe subestimarse.
En esta misma línea, advirtió sobre los peligros del estigma asociado a la jubilación anticipada y la inactividad, apuntando que, contrariamente a la creencia popular, muchos negocios exitosos son fundados por personas mayores de 60 años: “No tenés que decir, tengo 75, a ver qué hago, me pongo a ver telenovelas toda la tarde. No. Tenés que mantenerte activo”, agregó.
“¿Qué importa el número que corresponde a tu edad cronológica? Hay gente de 30 que podría decir que es vieja, como usando términos antiguos”, concluyó.

