-¿Cuál es su perspectiva sobre las reformas implementadas por el presidente Javier Milei y el entorno que están generando para la inversión en Argentina? -Estas reformas favorecen una perfecta alineación entre las prioridades gubernamentales y las del sector minero, incluyendo a grandes grupos mineros como el nuestro. A través de estas medidas, el presidente busca atraer más inversión extranjera y aumentar el flujo de dólares hacia el país. En este contexto, la minería se presenta como una de las principales palancas para alcanzar estos objetivos. Si bien Argentina ya cuenta con importantes sectores agrícola y energético, es en la minería donde reside un potencial significativamente mayor. Por ende, no solo hay alineación de intereses, sino también condiciones propicias para la actividad. En nuestro caso, el RIGI ha sido un factor determinante para decidir invertir en Argentina y continuar con la trayectoria que iniciamos en el sector del litio. Hasta ahora, esto nos brinda claramente la confianza necesaria para seguir adelante con nuestra estrategia de inversión en el país. El litio es esencial para nosotros, es el pilar de nuestro crecimiento. En la actualidad, operamos en cuatro áreas de negocio: mineral de hierro, cobre, aluminio y litio. Estamos centrando nuestro crecimiento en cobre y litio debido a la creciente demanda sostenible en estos mercados. Respecto a nuestra expansión en litio, comenzamos en Argentina, que es fundamental para nuestra estrategia en este sector. Cuando adquirimos Arcadium Lithium, ya contaba con operaciones y proyectos significativos en el país, y habíamos iniciado el desarrollo del proyecto Rincón. Hoy en día, nuestra producción de litio proviene en su totalidad de Argentina. De cara a 2028, hemos establecido el objetivo de alcanzar una capacidad nominal global cercana a las 200.000 toneladas de equivalente de carbonato de litio, de las cuales alrededor de tres cuartas partes serán generadas en Argentina. Así, se establece una relación bidireccional: el litio es clave para la estrategia gubernamental en el desarrollo de la minería, mientras que Argentina es un pilar esencial de nuestra propia estrategia de litio. -¿Cómo visualiza el crecimiento del negocio del litio de Rio Tinto en Argentina? -Nuestra visión para Argentina es clara: buscamos desarrollar una plataforma de proyectos. Esto no es una inversión aislada o única, sino una serie de proyectos distribuidos en las tres provincias: Catamarca, Salta y Jujuy. Actualmente, somos la única empresa que produce litio en cada una de estas provincias. Tenemos proyectos operativos en Jujuy y Catamarca desde hace años, que suman una producción de aproximadamente 60.000 toneladas. Además, tenemos proyectos en fase de activación, como Sal de Vida y Fénix 1B en Catamarca, que incrementarán nuestra capacidad a unas 80.000 toneladas. También estamos construyendo el proyecto Rincón en Salta, que se convertirá en el mayor proyecto de litio del país, con una producción que elevará nuestras cifras a aproximadamente 140.000 toneladas. En esta etapa, ya estamos considerando proyectos adicionales. Nuestro objetivo es continuar avanzando de un proyecto a otro: pasar de 60.000 a 80.000 toneladas y luego, con Rincón, de 80.000 a unas 140.000 toneladas. Dos de estos proyectos se desarrollan bajo el régimen RIGI. Fénix 1B, que inauguraremos en breve, será el primer proyecto RIGI en comenzar a operar. Rincón, que está en construcción y requiere más de 2.000 millones de dólares en inversión, también está bajo el RIGI. Estamos invirtiendo alrededor de 1.000 millones de dólares anuales. Fénix y Sal de Vida, que están en marcha, implicaron una inversión cercana a 1.300 millones de dólares. Además, con Rincón, planeamos una inversión superior a 2.000 millones de dólares. Y deseamos continuar en este camino: un proyecto tras otro. -Aparte del litio, ¿tiene Rio Tinto interés en otros minerales en Argentina? -Nuestra prioridad actual es el litio, pero también seguimos una estrategia global para crecer en el sector del cobre. Estamos explorando oportunidades en este mineral en diversas partes del mundo, y Argentina es un lugar con un potencial significativo. Participamos en el proyecto Los Azules, lo que demuestra el interés de Rio Tinto en el cobre. -¿Qué medidas debería seguir adoptando Argentina para que Rio Tinto continúe invirtiendo? -Necesitamos dos cosas. Primero, un apoyo constante por parte del gobierno y de los gobernadores, así como estabilidad política y económica. Este aspecto es fundamental para asegurar nuestras inversiones y aprovechar fuentes de financiación como el Banco Mundial. En el caso de Rincón, por ejemplo, contamos con financiación importante de la CFI, que es el brazo para el sector privado del Banco Mundial. Por ello, necesitamos un marco normativo estable y una excelente colaboración con el gobierno y las autoridades provinciales. En segundo lugar, es esencial el desarrollo de infraestructura que avance al mismo ritmo que la actividad minera. Para nosotros, es primordial operar en la Puna; actualmente, tenemos unas 2.000 personas trabajando allí y esperamos alcanzar las 3.000. Administramos operaciones de gran envergadura que deseamos gestionar como un clúster, lo que implica la necesidad de carreteras, pistas de aterrizaje y vías férreas para el transporte de materiales y productos. También requerimos gas y energía eléctrica. Si bien algunos aspectos de esta infraestructura pueden ser compartidos con nuestros competidores, hay numerosas obras necesarias para que podamos operar de manera competitiva. Existen iniciativas que podemos implementar, como la construcción de carreteras en Catamarca, que requieren una inversión de 15 millones de dólares anuales, así como la construcción de pistas de aterrizaje para facilitar el traslado de nuestro personal. Sin embargo, algunas carencias dependen del desarrollo de infraestructura general, como el sistema ferroviario y el suministro de gas. En resumen, necesitamos estabilidad política y económica, además de un desarrollo de infraestructura que permita nuestras operaciones. -¿Quién debería ser responsable de construir esa infraestructura? -Dependerá del proyecto. Algunas obras las podemos hacer nosotros, como carreteras y pistas de aterrizaje. Por ejemplo, estamos construyendo nuestra propia estación de compresión para el suministro de gas. No obstante, hay proyectos de mayor envergadura, como los ferroviarios, en los que dependemos de la privatización de Belgrano Cargas. Específicamente, dependeremos de cómo se gestione ese proceso y si el operador ofrece un servicio competitivo. Por lo tanto, existen aspectos en los cuales podemos intervenir y otros en los que dependemos del gobierno, ya sea para crear las condiciones adecuadas para la inversión privada o para llevar a cabo directamente las obras. También podemos invertir en energía renovable. Contamos con proyectos de energía solar y sistemas de almacenamiento para algunas plantas, incluyendo Sal de Vida y Fénix. En resumen, hay diversas iniciativas que podemos desarrollar por nuestra cuenta. -¿Le inquieta la continuidad de sus inversiones ante un posible cambio en el gobierno o en la política en el futuro? -Generalmente, no opino sobre política. Somos una empresa industrial y evitamos comentarios en este ámbito. Sin embargo, es evidente que nuestras inversiones son a largo plazo. Con nuestros proyectos, nuestra presencia en Argentina se proyecta para las próximas décadas; ese es nuestro horizonte. Cualquier alteración provoca incertidumbre. Por ello, resalté anteriormente la necesidad de estabilidad política y económica en nuestro marco de actuación, ya que cualquier cambio puede generar dudas e incertidumbre. Como empresa industrial, requerimos estabilidad para operar: estabilidad en las normas y en el marco general. Esto no es solo por el deseo de hacer que las inversiones ya realizadas prosperen, sino también por nuestra intención de seguir invirtiendo y desarrollar nuevos proyectos. Así, no se trata únicamente de maximizar lo que ya construimos, sino de seguir construyendo. -¿Las restricciones cambiarias de Argentina son un motivo de preocupación para Rio Tinto, especialmente al repatriar beneficios o dividendos? -Actualmente, invertimos alrededor de 1.000 millones de dólares anuales en Argentina, mientras que los beneficios generados son significativamente inferiores a esa cifra. Por lo tanto, estamos en un situación en la que prácticamente reinvertimos todo lo que ganamos en el país en más proyectos de litio. También es crucial mencionar que esta estrategia se aplica a todas nuestras operaciones, sin importar la ubicación, ya que buscamos que el desarrollo minero potencie la actividad y capacidades locales. Por ejemplo, los proyectos Fénix y Sal de Vida supusieron una inversión de aproximadamente 1.300 millones de dólares, de los cuales cerca del 90 % se destinaron a proveedores argentinos, principalmente de la región de la Puna. Estamos desarrollando el proyecto Rincón con una inversión mayor a los 2.000 millones de dólares, y alrededor del 75 % de ese gasto se realizará en Argentina. Además, en la fase más activa de Rincón prevemos contar con unas 3.000 personas en el sitio, lo que nos llevó a construir un campamento minero con capacidad para esa cantidad. Históricamente, las empresas mineras en Argentina solían importar campamentos de China; en el caso de Rincón, este campamento es construido por una empresa local de Salta, lo que demuestra nuestro compromiso por fomentar el desarrollo de proveedores locales en la Puna. A día de hoy, generamos ingresos gracias a las aproximadamente 60.000 toneladas que producimos en Argentina, pero reinvertimos esa capital para incrementar nuestra capacidad de producción. -¿A dónde se destina el litio producido en Argentina? -Cerca del 90 % de la demanda global de litio proviene de China, y esta continúa creciendo. Por eso, dirigimos nuestras exportaciones a China, además de a Estados Unidos y otros mercados, pero principalmente a China. -¿Hay alguna nueva inversión que puede anunciar en este momento? -No tenemos anuncios inmediatos, pero claramente estamos trabajando en estudios para definir nuestra próxima inversión. Como mencioné, aspiramos a alcanzar una capacidad nominal global de aproximadamente 200.000 toneladas de equivalente de carbonato de litio para 2028, con cerca de tres cuartas partes de esa cifra generadas en Argentina. Más allá de 2028, también hemos expresado el deseo de crecer a 500.000 toneladas en la próxima década. Para lograrlo, requerimos más proyectos, incluyendo nuevos en Argentina. Asimismo, estamos evaluando opciones en Chile y posiblemente necesitemos desarrollos de roca dura en otras ubicaciones para complementar nuestra cartera. Sin embargo, para pasar de 200.000 a 500.000 toneladas, debemos seguir creciendo en Argentina. Tenemos una idea bastante clara del que probablemente será nuestro próximo proyecto, que implicaría otra inversión considerable, probablemente alrededor de 1.000 millones de dólares, aunque es poco probable que lo anunciemos antes del próximo año. Nuestro objetivo es presentar al menos un proyecto más bajo el régimen RIGI antes de que este expire. -¿Puede ofrecer una idea sobre la magnitud de la inversión necesaria para el próximo proyecto? -Generalmente, cualquier proyecto que desarrollemos requerirá una inversión considerable, entre 500 y 1.000 millones de dólares. Nuestro objetivo es reducir la intensidad de capital, es decir, disminuir la cantidad de dólares invertidos por cada tonelada de litio producida. Estamos intentando estandarizar nuestra tecnología al movernos de un proyecto a otro. Como se sabe, gran parte de la tecnología actual se basa en la extracción directa de litio (DLE), pero existen diferentes versiones de esta técnica. Rincón, desarrollado por nosotros, utiliza una tecnología; Fénix, de Arcadium, emplea otra; y dentro de Arcadium existen varias tecnologías DLE. Por lo tanto, estamos buscando estandarizar el proceso con base en una sola tecnología DLE. También estamos intentando estandarizar nuestro modelo de ejecución y disminuir la inversión requerida por cada kilogramo de capacidad de producción de litio.

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