La primera fase del proyecto tendrá una capacidad de 12 millones de toneladas anuales (MTPA), con la posibilidad de ampliarla posteriormente a 18 MTPA. De concretarse esa expansión, el volumen equivaldría al 60% de la producción de gas argentina durante el invierno.
El proyecto contempla la instalación de dos unidades flotantes de licuefacción de 6 MTPA cada una frente a las costas de Río Negro. Allí se procesará el equivalente a 27 millones de metros cúbicos diarios de gas, alrededor del 18% de la producción actual del país. Una vez licuado, el gas puede ser transportado por buques hacia mercados de Europa y Asia.
La decisión final de inversión será determinante para avanzar con buena parte de los contratos pendientes, incluidos los vinculados con la construcción del sistema de transporte y el financiamiento. A lo largo de todo su ciclo de vida, la inversión prevista asciende a US$51.000 millones, lo que convierte al proyecto en la mayor inversión privada anunciada en Argentina. En plena operación, las exportaciones podrían generar hasta US$10.000 millones anuales.
Para la primera etapa, de 12 MTPA, Argentina LNG ya solicitó formalmente su incorporación al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
Uno de los próximos pasos será la licitación de los tubos necesarios para conectar Vaca Muerta con Río Negro. El proceso está previsto para el 20 de octubre y se realizará mediante un mecanismo de subasta inversa. El resultado se conocerá una semana después, luego de la aprobación del comité de dirección integrado por YPF, Eni y XRG. Según se informó, la licitación no incluirá cláusulas anti-China y demandará un volumen de acero cercano al consumo anual de Argentina.
El sistema de ductos tendrá 527 kilómetros de extensión y conectará la Meseta Buena Esperanza, en Vaca Muerta, con Sierra Grande, en Río Negro, donde estará ubicada la terminal de exportación. El proyecto incluye un gasoducto de 48 pulgadas, que será el de mayor diámetro construido en la historia del país, y otro ducto de líquidos de 24 pulgadas.
La construcción de la infraestructura civil fue adjudicada en julio a un consorcio integrado por la estadounidense Pumpco, la italiana Bonatti y la argentina Contreras Hermanos, por más de US$1000 millones. Sin embargo, el contrato permanece sujeto a la concreción de la decisión final de inversión.
En paralelo, comenzó a tomar forma el esquema de financiamiento. El Export-Import Bank de Estados Unidos (EXIM) presentó recientemente una propuesta para aportar hasta US$6000 millones a Argentina LNG. Por ahora, se trata de una oferta indicativa y no vinculante.
La estructura del proyecto también incluye la participación de Eni y XRG en los recursos que abastecerán la futura planta. En junio, ambas compañías acordaron adquirir cada una el 32% de los bloques de Vaca Muerta destinados a suministrar gas al proyecto, mientras que YPF conservará el 36%.
El desarrollo se vincula además con otras iniciativas orientadas a convertir la producción de Vaca Muerta en una fuente de exportaciones de GNL. Entre ellas se encuentra el proyecto de Southern Energy (SESA), integrado por Pan American Energy, YPF, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG, que tiene previsto realizar su primer embarque en 2027 mediante un buque con capacidad de 2,45 MTPA.
En relación con el escenario político, desde YPF señalaron que no se espera una modificación de las reglas de juego a partir de las elecciones del próximo año. En ese sentido, se destacó la existencia de contratos de largo plazo vinculados con YPF y Vaca Muerta, además del marco establecido por el RIGI y el avance de los proyectos de infraestructura.
Con Argentina LNG, el país busca pasar de la expansión de la producción de gas en Vaca Muerta a una escala de exportación de mayor magnitud, con una primera etapa de 12 MTPA y una eventual ampliación hasta 18 MTPA.

