En ese contexto, se presentó una visión general del sector aéreo que incluyó datos relevantes sobre Argentina. Con una afluencia de 50 millones de pasajeros anuales, el país ocupa el cuarto lugar en tráfico aéreo en América Latina y el Caribe, por detrás de Brasil (235 millones), México (191 millones) y Colombia (100 millones). A nivel mundial, se anticipa que la llegada de pasajeros se duplicará hacia el año 2045, pasando de aproximadamente 809 millones estimados para este año en la región a cerca de 1.500 millones.
Las proyecciones de inversión para respaldar este crecimiento son igualmente significativas. En la asamblea se mencionó que se requieren 178.000 millones de dólares en infraestructura para atender la creciente demanda.
La asamblea tuvo lugar en un momento crucial para Argentina, en medio del anuncio de la prórroga de la concesión de Aeropuertos Argentina (AA), que gestionaba Eduardo Eurnekian, hasta 2049. La empresa está comprometida a invertir 600 millones de dólares en los próximos cinco años en más de 30 aeropuertos.
Este anuncio no pasó desapercibido en Lima. El CEO de AA, Daniel Ketchibachian, programado para participar en una de las discusiones de la asamblea, tuvo que ausentarse y fue reemplazado por Ezequiel Barrenechea, director regional. En diálogo con periodistas argentinos que cubrieron el evento, el directivo destacó los efectos positivos de la desregulación promovida por el Gobierno, que ha resultado en un aumento de frecuencias y de pasajeros en los principales aeropuertos del país.
El enfoque del actual Gobierno, que incorpora aspectos de la gestión anterior, ha terminado con el proteccionismo que caracterizó a Aerolíneas Argentinas durante los años del kirchnerismo.
Una de las principales demandas surgidas en la asamblea fue instar a los gobiernos de la región a implementar políticas de desregulación y a abrir el mercado aéreo. Rafael Echevarne, director general de ACI-LAC, abogó por un modelo similar al europeo.
“Si Air France quiere empezar a operar una ruta entre una ciudad de España y una de Italia, lo puede hacer sin tener que pedir permiso a España o Italia, porque esos permisos ya han sido acordados de antemano por los gobiernos a la compañía”, explicó Echevarne.
Según el directivo, “eso permite que haya más competitividad entre las aerolíneas, que haya más conectividad, más servicios, mejores precios por la competencia y se benefician los pasajeros.”

