El comportamiento histórico de estos instrumentos permite observar una diferencia entre los períodos de deterioro y aquellos en los que mejora el riesgo argentino. En seis episodios de ampliación de spreads registrados desde 2018, la beta promedio de las ON fue de 0,64 frente al movimiento del riesgo soberano. La relación llegó a 1,05 durante la crisis cambiaria de 2018 y a 1,17 en el episodio de 2022. Durante la pandemia de 2020 alcanzó 0,76 y en las elecciones de 2023 se ubicó en 0,51.
Estos datos muestran que la deuda corporativa no queda al margen de las turbulencias vinculadas con el riesgo país. Sin embargo, su comportamiento resulta diferente cuando el contexto financiero mejora. En los episodios de compresión de spreads, la beta promedio descendió a 0,19: fue de 0,29 durante el cambio de gobierno de 2024, de 0,14 durante el blanqueo y de 0,09 alrededor de las elecciones legislativas de 2025.
La diferencia refleja una respuesta asimétrica de las obligaciones negociables frente a los movimientos de la deuda soberana. Cuando aumenta el riesgo argentino, los costos de financiamiento corporativo pueden trasladar rápidamente ese deterioro a los rendimientos. En cambio, cuando el riesgo país disminuye, existe un límite para la compresión de los spreads y, por lo tanto, para la mejora adicional de estos instrumentos.
En ese marco, las ON de empresas con elevada calificación crediticia son consideradas una alternativa para atravesar períodos electorales con una menor volatilidad que los títulos soberanos. Su menor exposición directa a las decisiones políticas puede contribuir a estabilizar las carteras, aunque no elimina completamente el riesgo asociado al escenario argentino.
Los instrumentos emitidos por compañías del sector energético ocupan un lugar destacado dentro de las preferencias, debido a la generación de ingresos en dólares y a su exposición a precios internacionales. También se plantea la conveniencia de diversificar las posiciones mediante fondos comunes de inversión con carteras atomizadas, en lugar de concentrar la inversión en un único emisor.
Dentro de las alternativas disponibles, las ON garantizadas bajo legislación extranjera son consideradas instrumentos con mayor respaldo, aunque esa característica también puede traducirse en rendimientos relativamente menores. La deuda corporativa en dólares también ofrece opciones de corto plazo, con mayor previsibilidad y liquidez, y títulos de mayor duración que mantienen tasas consideradas atractivas.
En el mercado local, una parte importante de las obligaciones negociables presenta tasas internas de retorno anuales de entre 4% y 7% en dólares. Para vencimientos cercanos a uno o dos años, los rendimientos se ubican aproximadamente entre 4% y 5%, mientras que en plazos de tres a cinco años pueden alcanzar niveles de entre 6% y 7,5%.
En el mercado internacional, los rendimientos son superiores y se ubican generalmente entre 7% y 8,5%, con algunas emisiones que llegan al 9% o 10%. En los plazos intermedios, varios títulos presentan tasas internas de retorno cercanas al 7,5% y 8,5%.
También existe una diferencia según la legislación bajo la cual fueron emitidos los títulos. Las obligaciones negociables regidas por legislación de Nueva York muestran una curva de rendimientos ascendente más marcada, particularmente en los vencimientos largos, donde las tasas se encuentran entre el 6% y el 8% anual. En las emisiones bajo legislación argentina, los rendimientos se ubican entre el 4% y el 7%, con vencimientos que generalmente son inferiores a tres años.
La dispersión entre las distintas ON responde a factores como la calidad crediticia de cada emisor, la liquidez de los títulos y las condiciones particulares de cada emisión. Por ese motivo, dentro de la misma curva corporativa pueden encontrarse diferencias importantes de rendimiento.
El sector Oil & Gas concentra buena parte del interés debido a su generación de divisas y a la exposición a los precios internacionales. Dentro de este segmento, algunos de los principales emisores del mercado mostraron recientemente movimientos en sus tasas de rendimiento. La compresión de las TIR en determinados títulos elevó sus precios y reflejó una revalorización de parte de la deuda corporativa.
Así, las obligaciones negociables en dólares se consolidan como una de las alternativas que el mercado observa de cara al período electoral. La combinación entre rendimiento, plazo, legislación y calidad crediticia determina el nivel de riesgo de cada instrumento, mientras que las ON de corto plazo y las emisiones de empresas con una posición financiera sólida aparecen entre las opciones que concentran mayor atención.

