El régimen fue creado en 2002 mediante la Ley 25.565 para otorgar tarifas diferenciadas a los usuarios de la Patagonia, la Puna y el departamento mendocino de Malargüe. Dos décadas después, la Ley 27.637 extendió el beneficio a nuevas regiones e incorporó alrededor de 90 municipios de las provincias de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe.
Actualmente, los descuentos oscilan entre el 30% y el 50%, según la zona, y tienen vigencia hasta fines de 2031. En total, el régimen alcanza a más de cuatro millones de usuarios residenciales ubicados en regiones consideradas de clima frío.
El financiamiento se realiza mediante un fondo sostenido por un recargo que pagan los usuarios de gas de todo el país. El proyecto mantiene ese mecanismo, con un cargo de hasta 7,5% sobre el precio del gas en el Punto de Ingreso al Sistema de Transporte. Sin embargo, el Gobierno sostiene que la recaudación actual no alcanza para cubrir el costo del régimen y que es necesario complementar los recursos mediante fondos del Tesoro.
La reforma también modifica el funcionamiento del Fondo Fiduciario para Subsidios de Consumos Residenciales de Gas, creado para financiar las tarifas diferenciadas de gas natural y gas licuado en las regiones alcanzadas.
De acuerdo con la propuesta, los usuarios de las zonas incorporadas al régimen en 2021 dejarán de recibir automáticamente el descuento por zona fría. Para mantener una reducción en sus facturas deberán estar incluidos en el esquema de Subsidios Energéticos Focalizados, que contempla descuentos de entre 30% y 50% durante los meses de menores temperaturas.
Otra modificación estará relacionada con la forma de calcular la asistencia. El subsidio dejará de aplicarse sobre el monto total de la factura y pasará a determinarse sobre el precio del gas. Además, la compensación será abonada directamente a los proveedores, sin la participación de distribuidoras y subdistribuidoras en esa instancia.
El Gobierno estima que el retorno al esquema anterior permitiría reducir el gasto público entre $200.000 millones y $480.000 millones.
El impacto sobre las facturas variará según el consumo y la localidad. En Bahía Blanca, por ejemplo, un hogar con un consumo promedio de 118 metros cúbicos mensuales podría pasar de pagar $19.945 a $39.890. Para quienes accedan al subsidio focalizado, el incremento estimado sería del 22%.
En las zonas templadas que dejen de contar con el beneficio, el aumento promedio podría ubicarse en torno a los $15.000 mensuales.
La modificación concentraría el régimen de Zona Fría en la Patagonia, Malargüe y la región de la Puna. Por ese motivo, una de las provincias con mayor cantidad de usuarios afectados sería Buenos Aires, que incorporó numerosos municipios al esquema durante la ampliación de 2021.
En caso de aprobarse la reforma, alrededor de 55 localidades bonaerenses quedarían fuera del beneficio, entre ellas General Pueyrredón, Necochea, el Partido de la Costa, Pinamar, Villa Gesell y Bahía Blanca.
También se producirían cambios en otras provincias. En Córdoba quedarían excluidos departamentos del centro y sur, entre ellos Río Cuarto y General Roca. En Santa Fe, Rosario y otros municipios dejarían de contar con el descuento.
En La Pampa, localidades como Santa Rosa y Trenel quedarían fuera del régimen. En Mendoza, el beneficio continuaría únicamente para Malargüe, mientras que Mendoza capital y otras ciudades dejarían de recibirlo. En San Luis, la capital provincial y Villa Mercedes también perderían el descuento, al igual que determinadas localidades de San Juan y Salta.
De esta manera, la reforma reduciría el universo de beneficiarios del régimen y concentraría el subsidio en las regiones que originalmente habían sido contempladas por el esquema de Zona Fría.

