En mayo de 2010, la empresa británica Rockhopper Exploration perforó el pozo 14/10-2 en el Atlántico Sur, a unos 400 metros de profundidad y hasta alcanzar una profundidad total de 2.700 metros. La operación permitió descubrir un abanico submarino con múltiples capas productoras.

La prueba se extendió durante apenas 18 horas y arrojó una estimación de producción de unos 2.000 barriles diarios de petróleo, con una calidad de entre 27 y 28 grados API. Los resultados llevaron a considerar que el descubrimiento podía ser explotado comercialmente.

El pozo se encontraba a aproximadamente 220 kilómetros al norte de las islas Malvinas y dio origen al proyecto Sea Lion, que 15 años después se convirtió en uno de los principales puntos de tensión económica vinculados con la disputa de soberanía entre Argentina y el Reino Unido.

En una reciente cadena nacional, el presidente Javier Milei anunció un endurecimiento de las sanciones contra empresas extranjeras que operen en las islas y la construcción de una base naval en Tierra del Fuego. Durante su discurso, sostuvo que “las Malvinas son argentinas, por historia y por derecho” y afirmó que el Estado recurrirá a herramientas diplomáticas, económicas, judiciales y legales para desalentar actividades que considere contrarias a la soberanía argentina.

El anuncio se produjo luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, planteara en dos oportunidades durante esa semana que Washington podría revisar su posición histórica de neutralidad respecto de la soberanía de las islas.

Frente a este escenario, las compañías vinculadas con Sea Lion señalaron que el proyecto continúa desarrollándose con los permisos correspondientes. También sostuvieron que los acontecimientos recientes no modificarían de manera significativa las actividades previstas ni el calendario de desarrollo.

El proyecto atravesó un extenso proceso desde el descubrimiento inicial hasta su actual etapa de desarrollo y también tuvo cambios en su estructura accionaria. Navitas Petroleum pasó a controlar el 65% de la iniciativa, mientras que Rockhopper conserva el 35%. A fines de 2025, ambas compañías aprobaron la decisión final de inversión para la primera etapa de Sea Lion, con un desembolso previsto de US$1.800 millones.

Navitas fue fundada en 2018 y cotiza en la Bolsa de Tel Aviv. Una de sus principales fuentes de ingresos es su participación del 49% en Shenandoah, un yacimiento offshore ubicado en el Golfo de México, que aporta una producción neta de unos 60.000 barriles diarios a la compañía.

El 51% restante de Shenandoah y la operación del yacimiento corresponden a Beacon Offshore Energy y HEQ Deepwater. La primera está controlada por el fondo de inversión Blackstone, mientras que la segunda está integrada por Quantum Capital Group y Houston Energy. Esta última participación se encuentra actualmente en proceso de venta.

La capitalización bursátil de Navitas ronda los US$5.050 millones, una posición que le otorga capacidad financiera para afrontar parte de los compromisos vinculados con Sea Lion, incluso en relación con la participación correspondiente a Rockhopper.

Después de la aprobación de la decisión final de inversión, en enero de 2026 Navitas adquirió a la canadiense JHI Associates el 65% del bloque exploratorio PL-001, cuyos recursos prospectivos fueron estimados en unos 3.000 millones de barriles equivalentes de petróleo.

JHI atravesaba un proceso de reestructuración financiera y cotizaba en Toronto y en el AIM de Londres. En marzo fue adquirida mediante un intercambio de acciones por Eco (Atlantic) Oil & Gas, en una operación valuada entre £40 millones y £50 millones. Actualmente, la capitalización bursátil de Eco (Atlantic) se ubica en torno de £195 millones.

La evolución del valor de las compañías después de la aprobación de la inversión para Sea Lion refleja la importancia que el mercado le asigna al proyecto. La etapa de ingeniería ya comenzó y para la primera fase se contrató una unidad flotante de producción, almacenamiento y descarga, conocida como FPSO.

El objetivo inicial es alcanzar una producción de 50.000 barriles diarios mediante 11 pozos que serían perforados durante este año y comienzos de 2027. Para esas tareas se utilizará una plataforma contratada a Noble Corporation, la misma que participó de la perforación de los pozos del yacimiento Fénix, en Tierra del Fuego, durante 2024 y 2025.

Como parte de la infraestructura prevista, Navitas también construye una base y un muelle destinados a brindar servicios de apoyo a las operaciones offshore en Puerto Argentino.

La producción inicial está prevista para el primer trimestre de 2028, aunque existe la posibilidad de que el calendario se extienda algunos meses.

Así, aquel pozo perforado durante apenas 18 horas en 2010 se transformó, una década y media después, en el origen de un proyecto petrolero de gran escala que vuelve a colocar los recursos hidrocarburíferos de las Malvinas entre los principales focos económicos de la disputa de soberanía.

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