La tasa de interés de referencia a un año permanece en el 3,00%, mientras que la de cinco años se mantiene en el 3,50%, coincidiendo con las previsiones de los 23 analistas encuestados que no esperaban cambios.
Esta decisión se produce en un contexto donde la economía china creció en el segundo trimestre a su ritmo más lento en más de tres años, por debajo de las previsiones. El débil consumo de los hogares está opacando la fortaleza del sector manufacturero y las exportaciones, generando inquietudes sobre la sostenibilidad del modelo de crecimiento.
Un economista especializado en la región de Gran China señaló que las autoridades económicas han buscado sostener niveles elevados de liquidez en el mercado y consideró que existen altas probabilidades de una reducción de las tasas de interés durante el trimestre en curso.
El Banco Popular de China reconoció la existencia de un desajuste estructural entre una oferta robusta y una demanda débil, y reafirmó su compromiso con una política monetaria flexible, además de fortalecer el apoyo financiero para estimular el consumo interno. La mirada ahora se dirige hacia la próxima reunión del Politburó, donde se anticipa que se defina la agenda política para la segunda mitad del año.
En relación con ese encuentro, un economista especializado en China señaló que la atención del mercado está concentrada en la reunión del Politburó prevista para fines de julio, donde se analizarán cuestiones vinculadas a la situación económica. Asimismo, consideró relevante observar si las autoridades económicas muestran señales de avanzar en medidas destinadas a fortalecer la situación financiera de los hogares y en la elaboración de un plan más amplio para estabilizar el sector inmobiliario. Según su análisis, estas acciones podrían contribuir a revertir la dinámica negativa generada por la baja en el valor de los activos y la pérdida de confianza de los consumidores.

