El índice de precios de los alimentos básicos elaborado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) registró una suba del 1,9% respecto de julio. El incremento estuvo explicado principalmente por el avance de las cotizaciones de cereales, azúcar y productos lácteos.
La evolución de los mercados internacionales mantiene el foco sobre las dificultades de abastecimiento y las condiciones climáticas adversas. Este escenario suma presión sobre los productores agrícolas, que ya enfrentan un deterioro de su rentabilidad debido al aumento de los costos de producción y de los insumos.
Desde julio se intensificaron las hostilidades en la principal región agrícola del Mar Negro, con consecuencias sobre las exportaciones de cereales provenientes de Ucrania. Al mismo tiempo, se redujeron las expectativas de una interrupción de las acciones bélicas en Irán.
Las pérdidas de cosechas asociadas a las olas de calor registradas en Europa también representan un riesgo para el mercado mundial, debido a que podrían aumentar las necesidades de importación y profundizar la competencia por el abastecimiento. A esto se suma la persistencia de El Niño, un fenómeno climático poco habitual que mantiene elevados los riesgos para la producción y podría generar nuevas presiones inflacionarias sobre los alimentos.
El índice de la FAO refleja los precios internacionales de las materias primas agrícolas, por lo que sus movimientos no se trasladan de manera inmediata a los valores que pagan los consumidores. En agosto, sin embargo, todos sus componentes registraron aumentos. El azúcar tuvo el mayor incremento, con una suba del 11,9%, mientras que el trigo avanzó 2,6% y acumuló un aumento del 15% frente al mismo mes del año anterior.
La presión también se reflejó en otros indicadores del mercado. El índice Bloomberg Agriculture Spot registró en agosto una suba superior al 13%, la mayor desde julio de 2012. Además, los contratos de futuros de trigo y maíz alcanzaron valores máximos de varios años.
Las perspectivas sobre la producción mundial también fueron revisadas. La FAO redujo su estimación para la cosecha global de cereales de 2026 a 2.980 millones de toneladas, lo que representa la mayor caída interanual desde 2018.
La revisión incluyó menores proyecciones para las cosechas de maíz y arroz. Aun con esa reducción, el volumen esperado para 2026 se mantendría como el segundo más elevado registrado a nivel mundial.

