Actualmente, un hogar informal que recibe AUH y Prestación Alimentar puede obtener alrededor de $223.000 por hijo, mientras que una familia con empleo registrado recibe entre $15.000 y $75.000, según sus ingresos.
La AUH se recuperó desde 2024 gracias a aumentos y a la actualización mensual por inflación. En cambio, las asignaciones familiares de los trabajadores formales perdieron poder adquisitivo y su gasto cayó de alrededor de 0,6% a 0,3% del PBI.
Al mismo tiempo, la AUH y la Prestación Alimentar pasaron de representar 0,7% a cerca del 1% del PBI. La cantidad de beneficiarios de AUH también se redujo, de 4,4 millones a unos 4 millones.
Según el informe, esta diferencia genera incentivos a la informalidad, ya que un hogar puede recibir significativamente más por hijo si permanece fuera del empleo registrado. Los investigadores señalan que el problema se agrava por los límites de ingresos de las asignaciones familiares, que quedaron rezagados frente a la evolución de los salarios.
El resultado es un sistema cada vez más fragmentado, con una brecha creciente entre la protección social de los trabajadores formales y la de los hogares informales o desempleados.

