El sistema busca ordenar el mecanismo de cobro de préstamos, mejorar la transparencia de las operaciones y establecer condiciones similares para bancos y proveedores no financieros de crédito. Además, apunta a reducir los riesgos de fraude y brindar mayores herramientas de protección a los usuarios.
El CCT permite realizar de manera programada el débito de las cuotas y establece una serie de condiciones para su utilización. Solo podrán utilizarlo entidades financieras y proveedores no financieros de créditos que estén autorizados por el BCRA.
Entre las principales características se encuentra que únicamente podrán cobrarse cuotas fijas e iguales. Además, la relación entre la cuota y los ingresos estará limitada al 30% del crédito y habrá un máximo de tres intentos de cobro por cada cuota.
El mecanismo también exige que el cliente otorgue su consentimiento de manera expresa para realizar los débitos. A su vez, deberá recibir un aviso un día antes de que se efectúe cada cobro y tendrá la posibilidad de dar de baja el sistema de manera inmediata.
El nuevo esquema fue anunciado en marzo y las entidades que otorgan créditos tuvieron plazo hasta fines de agosto para adecuarse a su implementación. Su puesta en funcionamiento incorpora una modalidad de pago programado que busca reducir los inconvenientes asociados al cobro de préstamos en mora.
El diseño del CCT también apunta a disminuir los costos vinculados con la incobrabilidad, un problema que afecta tanto a los proveedores de crédito como a quienes toman préstamos y enfrentan mayores costos cuando ingresan en situación de mora.
El mecanismo toma como referencia sistemas similares implementados en otros países, entre ellos Pix automático en Brasil, AutoPay en India y PayTo en Australia.
Una eventual reducción de la morosidad podría tener impacto sobre el costo de los créditos. Los proveedores no financieros aplican actualmente tasas de interés que pueden llegar a duplicar las de los bancos, por lo que una disminución del riesgo asociado a los incumplimientos podría generar, a futuro, condiciones para reducir esos costos.
El nuevo sistema establece así un esquema de cobro con reglas específicas sobre autorización, avisos previos, cantidad de intentos y posibilidad de cancelación, con el objetivo de aportar mayor previsibilidad a las operaciones de crédito digital.

