La situación se da en un contexto de morosidad elevada entre los hogares, que se mantiene en 12,7%, el nivel más alto de los últimos 20 años. En este escenario, la morosidad de las expensas se mantuvo estable durante 2025 tanto en la Ciudad como en la provincia.
Las administraciones recurren a recordatorios y notificaciones de vencimiento y, cuando las deudas persisten, buscan establecer planes de pago u otras alternativas para regularizarlas antes de llegar a instancias judiciales.
El relevamiento, basado en más de 550.000 expensas de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos, también mostró diferencias en los valores registrados durante julio.
En CABA, la expensa promedio fue de $354.652, un 0,6% menos que en junio, aunque 26% más que en julio de 2025. En la provincia de Buenos Aires alcanzó los $182.107, con una suba mensual del 3,5% y un incremento interanual del 36,4%.
En Córdoba, el promedio llegó a $152.235, un 7,9% más que en junio y 24,9% más que un año atrás. En Santa Fe fue de $135.795, con una caída mensual del 12,2% y una suba interanual del 19,8%. En Entre Ríos se ubicó en $78.112, un 5,3% menos que en junio y un 44,4% más que en julio de 2025.
Según el Indec, la inflación de julio fue del 2,1% y la variación interanual alcanzó el 33,8%. La división “Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles”, que incluye las expensas, aumentó 2,2% durante el mes.
En CABA, el principal componente de los gastos de los consorcios es personal y sueldos, con el 35% del total. Le siguen los gastos operativos y de mantenimiento, con el 26%; los gastos administrativos, bancarios e impositivos, con el 14%; los servicios públicos, con el 12%; y el mantenimiento extraordinario y las obras, con el 8%. La estructura es similar en la provincia de Buenos Aires.
El peso de estos rubros cambia según el tamaño de los edificios. En los consorcios pequeños, de hasta 50 unidades, aumenta la participación de personal y sueldos, mientras que en los edificios de más de 200 unidades disminuye por las economías de escala. En cambio, los gastos operativos y de mantenimiento tienen un peso mayor en los edificios grandes.
El análisis propone cinco criterios para evaluar la salud financiera de un consorcio: contar con expensas previsibles, controlar los costos fijos, realizar un seguimiento sistemático de la morosidad, reducir los gastos extraordinarios y mantener una estructura de gastos clara y comparable en el tiempo.

