La refinación de petróleo mostró el mayor nivel de utilización, con 86,7%, seguida por las industrias metálicas básicas, con 68,7%; sustancias y productos químicos, con 67%; papel y cartón, con 66,2%; y alimentos y bebidas, con 64,4%.
En otros sectores, el uso de la capacidad fue considerablemente menor. La industria automotriz operó al 45,5%, la metalmecánica al 41,5% y los productos de caucho y plástico al 41%. También quedaron por debajo del promedio la industria del tabaco, con 46,3%; la textil, con 46,6%; minerales no metálicos, con 51,8%; y edición e impresión, con 53,5%.
Algunas ramas registraron además retrocesos interanuales. La industria automotriz pasó de utilizar el 52% al 45,5% de su capacidad, mientras que la metalmecánica bajó del 45,9% al 41,5%. En este último caso, incidió la caída en la producción de maquinaria agropecuaria y aparatos de uso doméstico.
En contraste, la industria siderúrgica elevó su utilización del 64,3% al 68,7%, acompañada por un crecimiento interanual del 8,2% en la producción de acero crudo. La refinación de petróleo también mejoró, del 83,2% al 86,7%, mientras que alimentos y bebidas pasó del 62,7% al 64,4%, impulsada por una mayor producción de aceites y subproductos de soja y de girasol.

