Los productores de cerezas de Los Antiguos, Santa Cruz, se preparan para exportar más de 600 toneladas durante la próxima zafra bajo la denominación de origen “Cereza del Valle de Los Antiguos-Patagonia”. Se trata de la primera fruta argentina en obtener esta certificación, un reconocimiento que busca reforzar su posicionamiento internacional como producto de calidad y como una de las cosechas más australes del mundo.

Las primeras cajas identificadas con la denominación de origen partirán esta temporada desde esta localidad ubicada a orillas del Lago Buenos Aires, en el límite con Chile. El reconocimiento oficial fue otorgado el año pasado mediante una resolución de la Secretaría de Agricultura del Ministerio de Economía, luego del trabajo realizado por productores y entidades vinculadas a la actividad.

Para completar el proceso se elaboró un manual de gestión que establece los procedimientos que deben aplicarse desde la cosecha hasta la comercialización. El objetivo es garantizar la trazabilidad de la fruta y evitar que las cerezas amparadas por la denominación de origen sean mezcladas con otras que no cumplen con los requisitos.

El sistema establece cuatro parámetros fundamentales para que una cereza pueda llevar el sello: dulzura, firmeza, color y acidez. La fruta que no alcance esos estándares queda fuera del proceso. También se incorporaron equipos destinados a medir de manera objetiva la firmeza, el color y el calibre antes del empaque.

Las cajas que cumplan con las condiciones llevarán un sello identificatorio, un código QR, un código de barras y etiquetas numeradas para facilitar el seguimiento de cada producto. Los principales destinos previstos para esta temporada son España y Medio Oriente, mientras que también se mantienen exportaciones hacia Estados Unidos, donde la denominación de origen tiene una incidencia menor en la decisión de compra.

Para utilizar el sello, los productores deben formar parte de la asociación civil creada específicamente para administrar la denominación. Además de la procedencia, las cerezas deben cumplir con los parámetros establecidos de calidad y con las condiciones de manejo durante toda la cadena productiva.

Los estudios realizados sobre las características del producto destacaron principalmente su textura crocante y su dulzura, dos atributos que los productores buscan preservar.

El proceso para obtener la denominación involucró a diez familias productoras, dos plantas de empaque y diez técnicos de distintas instituciones. También se implementaron controles en establecimientos productivos y de empaque, capacitaciones para el personal y simulaciones de las distintas etapas, desde la producción hasta la exportación.

La producción de cerezas tardías en Los Antiguos tiene además una historia vinculada con uno de los episodios más graves de la región. En agosto de 1991, la erupción del volcán Hudson cubrió la localidad de cenizas y provocó importantes daños en la actividad productiva. La caída de cenizas alcanzó grandes extensiones de la Patagonia y provocó la muerte de cientos de miles de animales.

A pesar del impacto, las condiciones naturales del valle, caracterizadas por bajas temperaturas, suelos arenosos y disponibilidad de agua, favorecieron el desarrollo de un microclima adecuado para el cultivo de cerezas tardías. Los primeros ensayos con esta producción habían comenzado en la década de 1980.

Más de tres décadas después de aquella erupción, los productores de Los Antiguos avanzaron en la consolidación de una actividad orientada a los mercados internacionales y sumaron la denominación de origen como herramienta para identificar y preservar las características de sus cerezas.

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