La principal objeción del Gobierno hacia la actual Carta Orgánica se centra en el artículo 3, modificado en 2012 por la entonces presidenta de la institución, Mercedes Marcó del Pont. Dicho artículo establece cinco funciones para el BCRA: la estabilidad monetaria, la estabilidad financiera, el empleo, el desarrollo económico y la equidad social.
Milei expresó en sus redes que tal modificación constituye una “declaración de ignorancia”. “Por ende, no debería ser sorpresivo el aumento continuo de la tasa de inflación, algo que se quiebró desde 2024”, añadió.
En este contexto, el mandatario sostiene que es necesario regresar a un único objetivo claro, que sería preservar el valor de la moneda. Según su visión, el modelo a seguir es el del banco central peruano, que en el artículo 2 de su Ley Orgánica establece que su prioridad es “preservar la estabilidad monetaria” y detalla funciones como regular la cantidad de dinero, manejar las reservas internacionales, emitir billetes y monedas, así como informar sobre las finanzas nacionales.
La semana pasada, el vicepresidente del BCRA, Vladimir Werning, presentó en Córdoba los pormenores del plan de estabilización implementado por Perú en 1990, considerando que su experiencia es relevante para Argentina, debido a la similitud en sus contextos iniciales y en el marco bimonetario, además del éxito del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) en incrementar sus reservas.
Werning, que ha colaborado con el ministro de Economía, Luis Caputo, enfatizó que el fortalecimiento de las reservas brutas del BCRP es el resultado de 35 años de esfuerzo y que dicho proceso no fue lineal. Aclaró que en los primeros tres años (1990-1993), “la política económica ayudó a acumular reservas de forma moderada”, principalmente gracias a la repatriación de capitales.
No obstante, también señaló que el aumento significativo en las reservas brutas y netas se dio una década después de iniciarse el plan, impulsado por el incremento de las exportaciones, la mejora en los términos de intercambio y la desdolarización de ahorros. A su vez, argumentó que “no hay una correlación estable entre la acumulación de reservas y el nivel de tipo de cambio real”, respondiendo a quienes sostienen que el tipo de cambio del dólar está atrasado.
Es importante mencionar que varios países asignan a sus autoridades monetarias metas que van más allá de la estabilidad monetaria sin que esto implique necesariamente un aumento sostenido de los precios internos. Un caso ejemplar es el de la Reserva Federal de Estados Unidos, que tiene como objetivo “promover la maximización del empleo y la estabilidad de precios”.
El economista Federico Machado, del Observatorio de Políticas para la Economía Nacional (OPEN), remarcó que en el primer semestre de 2026, el BCRA no priorizó la reducción de la inflación. “Entre enero y junio se emitieron $15,5 billones para adquirir reservas. Esto me parece correcto, pero no se alinea con el objetivo exclusivo de estabilizar precios”, indicó.
Gabriel Caamaño, director de la consultora Outlier, celebró la intención de reformar la Carta Orgánica si se busca conferir mayor independencia al BCRA y centrarlo en el control de la inflación. “Es lo que la mayoría de los países del mundo han hecho y lo que recomienda la bibliografía monetaria. Después hay que analizar cómo se traduce eso en la práctica; es decir, qué régimen monetario se implementa para que sea congruente con la nueva Carta Orgánica y comprensible para la población”, detalló.
Sin embargo, es relevante señalar que muchos de los actuales integrantes de la conducción del BCRA son “hombres de Caputo”, lo que plantea interrogantes sobre la real autonomía de la institución.

