El Gobierno abren el segundo semestre con varios logros económicos, destacando el cumplimiento en el pago a bonistas a principios de julio, la recuperación en el camino hacia la desinflación y la compra de más de US$10.000 millones por parte del Banco Central. Sin embargo, los próximos seis meses presentan varios retos.

Analistas indican que las principales inquietudes para los meses venideros se centran en la reactivación económica a través del crédito, los pagos programados para 2027 y el comportamiento del dólar, que resurgió en junio al acercarse nuevamente a los $1500 por primera vez en el año.

Gabriel Caamaño, socio de la consultora Outlier, señaló que el Gobierno enfrenta la difícil tarea de equilibrar tres metas: desinflación, acumulación de reservas y actividad económica.

En relación con el dólar, se presagia que el Gobierno podría enfrentar una menor disponibilidad de divisas en el segundo semestre. “Durante el primer semestre pudieron controlar el dólar gracias a una amplia oferta comercial, pero se espera que en el segundo semestre esta oferta se reduzca a la mitad, junto con una disminución en la entrada de dólares por endeudamiento privado. Será crucial observar cómo gestionan este cambio”, apuntó Menescaldi.

Sin embargo, algunas proyecciones más optimistas, como las del equipo de Research de una entidad bancaria, sugieren que los ingresos de divisas continuarán. “Este año, además de la dilución de la estacionalidad debido al aumento en la producción y exportación de energía, hemos notado demoras en la liquidación de la cosecha gruesa”, destacaron los analistas en un informe.

Agregaron: “Si se produce un ajuste en la liquidación de la cosecha, podrían ingresar en los próximos meses US$2600 millones adicionales a lo que normalmente se liquida. Este aumento en el flujo de divisas podría ayudar a amortiguar las variaciones del tipo de cambio en el segundo semestre”.

Caamaño también subrayó la importancia de mantener la acumulación de reservas. “Entiendo que a un ritmo más lento, pero no de forma drástica, ya que el próximo año es electoral y hay muchos vencimientos por afrontar. Por lo tanto, se requiere construir la mayor solidez posible en el Banco Central y obtener un mayor dinamismo en la economía”.

Recientemente, la economía ha crecido de manera desigual: mientras las actividades exportadoras han prosperado, los sectores vinculados al consumo interno y la industria han tenido un desempeño negativo. Por lo tanto, la mayor preocupación de los analistas radica en si el Gobierno podrá lograr una recuperación más equilibrada.

Los economistas coinciden en que el plan económico actual no tiene margen para implementar políticas fiscales expansivas, dado que el superávit este año es más reducido que en los dos años anteriores. Por lo tanto, consideran que la recuperación debería impulsarse a través de una política monetaria que fomente el crédito.

“El desafío más considerable es lograr que el crecimiento en algunos sectores se traduzca en beneficios para una mayor proporción de la población, de modo que se sienta realmente esa mejora, y así encarar el año próximo con un clima favorable”, afirmó Giacoia, agregando que la recuperación del crédito y de los salarios reales es esencial para este proceso.

Mientras tanto, Menescaldi coincidió, pero advirtió que el reciente incremento en la morosidad podría frenar la expansión del financiamiento al sector privado. “Por lo general, si el sector exportador genera más dólares que se liquidan, hay más pesos en el mercado, lo que se traduce en un aumento de depósitos y capital en la economía. Esto debería reflejarse en un aumento del crédito. Actualmente, el sector financiero muestra dificultades para ofrecer más crédito; aquellos que califican están tomando deuda en dólares, mientras que los bancos evitan prestar pesos a quienes lo solicitan”, explicó.

En esta misma línea, un informe de BBVA Research subrayó: “El incremento de la morosidad en el consumo indica que los beneficios de la normalización financiera aún no se distribuyen de manera equitativa entre los hogares”.

Con la inflación en descenso, en abril se observó una recuperación real del índice de salarios del Indec, poniendo fin a varios meses de pérdida de ingresos ante el aumento de precios. Según Outlier, el salario privado registrado marcó su primera recuperación real desde agosto de 2025.

“Es fundamental que los salarios reales empiecen a aumentar”, afirmó Giacoia. En el caso de BBVA, consideran que podría haber un crecimiento continuo y gradual en el consumo a futuro, aunque advirtieron que “recuperar los niveles de ingresos por habitante previos al prolongado estancamiento económico requerirá varios años de crecimiento sostenido”.

A pesar de que el Gobierno ha despejado la incertidumbre sobre el pago a los bonistas programado para el 9 de julio, aún quedan por cancelar unos US$27.000 millones en deuda hasta el final del mandato.

Dada la inevitable volatilidad del próximo año debido a las elecciones, los analistas sugieren al Gobierno que comience a tomar medidas concretas para refinanciar esos compromisos. “Creo que el Gobierno, de manera cautelosa, debe adquirir los dólares que le faltan como mínimo. Y lo más importante, volver a los mercados y comenzar a prefinanciar 2027, ya que se avecinan muchos vencimientos”, aconsejó Menescaldi.

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