El habitual recorrido de Luisana Inés Cañete, de 75 años, por su patio en busca de hierbas para el mate, se transformó en una emergencia médica. Residenciada en la localidad correntina de San Miguel, Cañete fue mordida en el talón por una yarará de la cruz, una serpiente conocida por su veneno altamente mortal.

El incidente ocurrió el 15 de mayo, cuando Cañete salió a recolectar yuyos, una actividad común entre los habitantes del litoral argentino. En un momento de distracción, se topó con el reptil, el cual le propinó la mordedura en su talón. La peligrosidad del veneno de esta especie requirió atención médica inmediata.

De acuerdo a lo informado por familiares de la mujer, fue ingresada de urgencia y se le administraron cuatro dosis de suero antiofídico, tratamiento estándar ante este tipo de mordedura. El protocolo de salud aplicable permitió estabilizar su condición y contrarrestar los efectos del veneno.

Los últimos reportes médicos indican que la salud de Cañete está mejorando y que se encuentra en su hogar bajo el monitoreo de profesionales de la salud. La yarará de la cruz, del género Bothrops, es responsable de la mayoría de los incidentes ofídicos en Argentina, y su mordedura puede resultar en complicaciones severas si no se trata oportunamente. En este caso, la respuesta rápida de los servicios médicos fue crucial para su recuperación.

En otro suceso conmocionante, una tragedia tuvo lugar en Cosquín, Córdoba, donde una niña de 4 años perdió la vida tras ser atacada por un perro mestizo. Este ataque desató una ola de conmoción en la comunidad y entre las autoridades locales.

Según la Policía, el animal causó graves heridas, particularmente en el área del cuello de la menor, cerca de su hogar, frente al cementerio local. A la fecha, no está claro si el perro pertenecía a la familia.

Después de un examen postmortem, el Ministerio Público Fiscal de Córdoba determinó que la muerte fue causada por un “shock hipovolémico debido a herida contusa penetrante en el cuello con ruptura de carótida izquierda”, además de encontrar 14 heridas profundas en el cuello y cabeza y 18 superficiales.

El caos se desató al mediodía cuando los servicios de emergencia llegaron rápidamente al lugar. Policías, bomberos y miembros de la Guardia Local realizaron un operativo intensivo en un intento por salvar a la pequeña, aunque sus esfuerzos no dieron resultado, según informó un medio local.

La directora de Defensa Civil de la ciudad, Laura Barreiro, confirmó el deceso y compartió en conversación con un medio radiofónico: “Nos encontramos con esta situación de extrema gravedad.”

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