Desde septiembre de 2025, los salarios en Argentina han comenzado a perder terreno frente a la inflación, según algunos indicadores oficiales. Esta tendencia ha presentado un agravamiento notable, ya que en marzo, casi siete de cada diez argentinos afirmaron haber reducido su calidad de vida.
La encuesta realizada por Casa Tres de Mora Jozami reveló que el 68% de los encuestados respondió afirmativamente a la pregunta: “¿resignó algún servicio o actividad que realizaba habitualmente?”. Este porcentaje subió desde el 59% en septiembre. Al inquirir sobre qué consumos se han recortado, el ocio general se ubicó en primer lugar, con un 65% de los encuestados indicando que se vio forzado a ajustar este rubro.
Las siguientes áreas afectadas incluyeron el consumo de marcas reconocidas (51%), la compra de ropa (49%), las vacaciones (41%), el acceso a plataformas de entretenimiento (34%), el uso del auto particular (23%), actividades de los hijos (14%), la baja en servicios de salud prepagos (11%), cambios en aseguradoras (11%) y la matrícula en colegios privados (4%).
La percepción social de los hogares se alinea con las cifras reportadas por consultoras privadas, que evidencian una disminución en el ingreso disponible tras cumplir con los gastos fijos. En enero, este ingreso volvió a caer, marcando cinco meses consecutivos de reducción. A pesar de la mora crediticia, el consumo no se vio aún más deprimido en el primer mes del año, según datos de Empiria. Ecolatina ha confirmado que no hay indicios de un repunte, mientras que desde Equilibra se observó un estancamiento en niveles ya problemáticos en enero.
Los datos recopilados por las consultoras que utilizan el índice de salarios del Indec muestran cifras coherentes ante aquellas que basan su análisis en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH). En los primeros casos, se ha notado un frenado en la mejora del ingreso disponible, incluso una caída, mientras que en los segundos, se mantuvo estable y llegó a sobrepasar el nivel de noviembre de 2023. Las discrepancias se originan en las metodologías empleadas, los datos seleccionados, los períodos analizados y la forma en que se capturan los ingresos salariales y no salariales, ámbitos en los que existe un debate técnico.

